miércoles, 19 de marzo de 2008

De las cartas perfumadas al e-mail cotidiano.

En la década de los ochenta comenzó en los círculos académicos una discusión sobre si los llamados “géneros del yo” (autobiografías, memorias, diarios, cartas) podían ser considerados fuentes históricas o si cabía clasificarlos dentro de la literatura. En realidad se trata de géneros híbridos, que si bien pueden revelar detalles sobre las costumbres de una época, no son enteramente confiables por su cualidad subjetiva, y tampoco verdaderamente literarios, pues no se escribieron dentro del código ficticio de la literatura.

Por otra parte, desde que el acceso a Internet es masivo y el correo electrónico ha surgido como uno de los principales medios de comunicación privada, la escritura de estos géneros ha vuelto a ser una herramienta de comunicación cotidiana, pero desde otra óptica. Sus usuarios se permiten expresar con toda libertad –en el más amplio el sentido de la palabra, comenzando por la ortografía- sus deseos, descubrimientos, críticas o alabanzas. Esto se amplía con el surgimiento de nuevos medios al interior de la red, como son los chats, blogs, fotologs y similares. Lo que antes era privado, es hoy parte de una comunidad de usuarios que navega visitando a distintos autores.

Por lo general cuesta concederse un espacio para escribir, o encontrar un hilo para comenzar a hacerlo, o lectores que puedan criticar lo que escribimos ¿Por qué no aprovechar este medio para incentivar la escritura de las alumnas sobre temas interesantes? El contraste entre textos antiguos y medios nuevos puede conducir a una fructífera reflexión sobre la forma de comunicarse de antes y la actual, y de paso… se ejercita la capacidad de expresión escrita, en un medio que nos resulta cercano.

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